1904 es el año en el que todo comenzó. Isabel Fraser, una maestra de Wanganui, Nueva Zelanda, regresó de un viaje a China con semillas negras de Actinidia Deliciosa. El horticultor Alexander Allison plantó esas semillas. En 1905 crecieron los primeros kiwis en Nueva Zelanda, aunque por aquel entonces todavía se llamaban grosellas chinas.

1928 fue un año importante para los avances en el cultivo de kiwi. El científico horticultor Hayward Wright consiguió desarrollar una variedad excepcional de la grosella china que llamaba la atención por su forma oval, su delicioso sabor y su larga conservación. Hoy en día, la variedad Hayward es casi un sinónimo del popular kiwi verde.

En 1934, Jim MacLouglin plantó grosellas chinas en su terreno en Te Puke, Bay of Plenty (la Bahía de la abundancia). La tierra volcánica y el clima suave característico de la costa norte parecían ideales para el cultivo de esta fruta. La primera cosecha resultó todo un éxito y se vendió en el mercado local. Poco después, toda la tierra de MacLouglin –3 hectáreas– estaba llena de kiwis.

18 años más tarde, en 1952, MacLouglin dio un nuevo impulso al negocio de los kiwis. Envió por barco 20 cajas de su fruta a Inglaterra, junto con una carga de limones. Esta fruta llegó al mercado de Covent Garden, en Londres. La nueva fruta gustó tanto al comprador que éste hizo un pedido de 1500 cajas para la siguiente temporada.

Fue en 1959 cuando se comenzó a llamar kiwi a esta fruta. Su nombre se utiliza también para designar a un pequeño pájaro oriundo de Nueva Zelanda y es así como se conoce popularmente a los neozelandeses. (ver: “por qué el kiwi se llama kiwi”)